Perdonar, un regalo personal

El tema del perdón es un tópico que se ha abordado desde el punto de vista de las religiones y la ciencia; mucho se ha discutido, reflexionado y escrito al respecto así que en esta entrega mi intención es  retomar los principales puntos, esos que al final del día nos ayudarán a estar mejor. Porque si de algo vale la pena hablar cuando se  reflexiona sobre el perdón, es del hecho de que perdonar nos produce paz, nos hace libres y felices.

Existen diferentes estudios que plantean que un alto porcentaje de las enfermedades que sufrimos son el producto de no perdonar. El rencor es el cáncer del alma, dicen. Cuando no perdonamos a alguien, se forma como una llaga en nuestros cuerpos sutiles, que se puede convertir en una herida inmensa capaz de destruirnos y, a la larga, manifestarse en nuestro cuerpo físico como una enfermedad. Es decir  las enfermedades físicas tienen que ver con la falta de perdón, las culpas y la soledad, en general con emociones negativas que no sabemos superar.

Todas y todos conocemos de alguien a quien “su amargura” le he pasado factura en el cuerpo físico y los padecimientos y enfermedades le comenzaron a salir luego de años de rencores y malas vibras.

Y aquí viene un punto importante. El perdón es un regalo que se hace unx mismx, es decir, perdonar a otras personas no les beneficiará directamente a ellas, sino a ti mismx, aunque por su puesto tu perdón también les alcanzará. No se trata del otrx, ni tampoco de un deber. El perdón es una forma de acabar con el propio sufrimiento.

Cualquier persona que ha perdonado, te podrá hablar de lo bien que se siente luego de liberar esa energía. Hay quienes lo viven como una inmensa paz, quienes lo describen como si físicamente les hubieran quitado un peso de los hombros, quien deja de padecer migraña, quien simplemente se percibe más libre.

Y es que desde la Psicología, el perdón tiende a ser asociado positivamente con el bienestar psicológico, la salud física y a las buenas relaciones interpersonales. Las personas que tienden a perdonar a otros tienen niveles más bajos de ansiedad, depresión y hostilidad (Brown 2003; Thompson et al., 2005). Igualmente, dejar el rencor está asociado con menores niveles de estrés y reactividad cardiovascular (presión arterial y ritmo cardiaco) (Witvliet et al., 2001).

Desde esta misma perspectiva, investigadores de la Universidad de Miami relacionan el perdón con un aumento en la satisfacción con la vida, más emociones positivas, menos emociones negativas y menos síntomas de enfermedad física. 

Para Matthieu Ricard, monje budista, autor, traductor y fotógrafo, perdonar significa romper el círculo de venganza. Y esto no significa que las terribles acciones que se cometieron no tienen importancia o no tendrán consecuencias, las acciones siempre tienen consecuencias. Desde la perspectiva budista, las acciones equivocadas que se comenten contra otras personas, si no se reparan con algo bueno, se regresará el sufrimiento generado.

El perdón trata de detener la necesidad de revancha, de hacerle mal a quien nos hizo daño para sentir que sólo así se compensará nuestro sufrimiento. Es parar el ciclo de daño “decido no hacerte mal a pesar de lo que me hiciste porque no quiero alimentar el ciclo del enojo, odio y resentimiento”.

El proceso de perdón no implica el abandono de la búsqueda de la justicia ni de dejar de defender tus derechos, solamente se trata de no buscar en ello un desahogo emocional, que implique que la búsqueda de la justicia se convierta en el centro de tus acciones y que dificulte tu avance en otros de tus intereses, objetivos y valores.

Además, es importante entender que el perdón no incluye obligatoriamente la reconciliación ni implica olvidar lo que ha pasado, tampoco supone levantarle la pena a quien nos ofendió o agredió para que no sufra las consecuencias de sus actos.  Perdonar tampoco es debilidad o signo de sumisión.

Perdonar requiere de coraje, significa dejar de hacer a alguien constantemente responsable de tu bienestar emocional y cambiar tu actitud hacia esa herida original de manera que no continúe lastimándote. Implica soltar la carga que llevas de esa persona que te ha herido.

Perdonar es una elección y un proceso. El dolor y las decepciones son inevitables, pero no por ello deben controlar nuestras vidas.

Desde las Leyes Naturales, el perdón se asocia con el Principio de Causa y Efecto (a toda acción corresponde una reacción o dicho en otras palabras, toda causa tiene un efecto y todo efecto tiene una causa). Y es que una de las cosas que más trabajo nos cuesta cuando sufrimos una herida, es entender que quien ha obrado mal recibirá las consecuencias de sus actos y si fuimos nosotrxs quienes agredimos, tarde o temprano tendremos que reparar el daño que hemos ocasionado.

La buena noticia es que en este principio de Causa y Efecto viene también implícito que recibiremos el beneficio de haber hecho bien las cosas en su momento.

El proceso del perdón se puede comparar al hecho de tomar conciencia de que en realidad, nadie nos ha hecho daño ni tampoco nosotros se lo hemos hecho a otxs. Uno de los motivos por los cuales no existen culpables es porque cada quien siempre está haciendo lo mejor que puede, de acuerdo con su grado de cultura y Conciencia. Cuando nos equivocamos es porque no sabemos hacerlo mejor.

Entonces, perdonar se trata de soltar y empieza por un diálogo interno en donde debemos acallar al ego que está muy ofendido y darnos cuenta que nuestra salud física y nuestra paz, es más importante que “el honor”.

Si estás interesado en perdonar algo pero no sabes por dónde empezar, te comparto esta oración que puedes repetir 21 días seguidos y te ayudará en tu proceso. También puedes poner en práctica la técnica de Hoponopono ( http://www.amatza.com/actitudes-para-el-hoponopono/ ), puedes visualizar y trabajar con el Rayo Violeta y/o acudir a algunas sesiones de Reiki que te aportarán muchísima más energía y te pueden ayudar a superar el karma y así  lograr tu cometido.

Oración para liberar la culpa y el perdón

En el nombre del Yo Soy, Yo Soy, Yo Soy y de la Conciencia Divina en mí, y desde mi Yo Superior y mi luz Crística decreto que todas las memorias de sentimientos de culpa que puedan permanecer en mi mente y en las memorias celulares de mi alma sean liberadas aquí y ahora con la ayuda de mis Guías y Maestrxs. En especial invocando a la energía del amor incondicional de la Madre Divina y dando Gracias desde el corazón.
En el nombre del YO SOY y de la presencia divina en mí, desde mi Yo Superior invoco a la Ley del Perdón y a través de ella yo te pido perdón______________ (decir el nombre de la persona) por todo pensamiento, sentimiento, palabra o acción incorrectos emitidos hacia ti. Y por todo el daño que te haya podido causar en esta o en otras vidas.
Yo invoco la ley del Perdón y a través de ella yo te perdono______________ (decir el nombre de la persona) por todo pensamiento, sentimiento, palabra o acción incorrectos emitidos hacia mí.
Yo te libero y me libero a mí misma/o y pongo en manos del consejo celestial nuestra situación, con Luz y Amor.
Te doy las gracias por todo lo que he aprendido de ti.
TE PIDO PERDÓN, TE PERDONO Y ME PERDONO (X3)
Gracias, Gracias, Gracias

Referencias:

  • Brown, R.P. (2003). Measuring individual differences in the tendency to forgive: Construct validity and links with depression. Personality and Social Psychology Bulletin, 29, 759-771.
  • Ricard, M. (2005). En Defensa de la Felicidad. Ediciones Urano: Barcelona.
  • Thompson L. Y., Snyder, C. R., Hoffman, L., Michael, S. T., Rasmussen, H. N., Billings, L. S., et al. (2005). Dispositional forgiveness of self, others and situations. Journal of Personality, 73, 313-359.
  • Witvliet, C.V.O., Ludwig, T.E., & Vander Laan, K.L. (2001). Granting forgiveness or harboring grudges: Implications for emotions, physiology, and health. Psychological Science,121, 117- 123.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *