Consejos para equilibrar el sistema Linfático

Sistema Linfático

Si estás pensando que te voy a tratar de convencer que te inscribas hoy al gimnasio ¡Puedes estar tranquila que no lo voy a hacer! Hoy quiero hablarte de algo muy importante para tu salud, el  Sistema Linfático.

Básicamente porque este sistema es de los menos mencionados ¡Ni en los libros de texto de primaria aparece! Y no porque no sea importante, la verdad es que desconozco las causas de su olvido, sin embargo es de suma importancia ya que es el encargado de drenar de nuestro cuerpo de toxinas y desechos y al mismo tiempo nos defiende contra cualquier amenaza externa como infecciones y bacterias; e interna, como las células cancerosas.

Este sistema transporta algo que se conoce como Linfa que es un líquido que contiene grasas y sales así como glóbulos blancos que defienden al cuerpo de los gérmenes, lo hace a través de un trayecto unidireccional que inicia en los tejidos corporales, continúa por los vasos linfáticos y desemboca en la sangre.

Como te has de imaginas abarca todo el cuerpo. El tejido linfático más grande que tenemos es el bazo, imprescindible para la inmunidad  ya que combate las infecciones, destruye los glóbulos rojos desgastados y tiene una reserva de glóbulos blancos y rojos.  Contiene linfocitos y otro tipo de glóbulos blancos llamados «macrófagos», que engullen y destruyen bacterias, tejidos muertos y sustancias extrañas, eliminándolos del torrente sanguíneo cuando la sangre pasa a través de él.

Este sistema incluyen el timo y las amígdalas,  la médula ósea, así como entre 500 y 700 ganglios linfáticos que se extienden por todo el cuerpo en forma de racimos en diversas partes como el cuello, las axilas y las ingles, por mencionar algunos lugares y sí, son esos pequeños bultos que podemos sentir, y a veces duelen cuando tenemos alguna infección.

Cuando el sistema linfático se estanca, se estresa y se compromete tu salud ya que tu cuerpo acumula toxinas y disminuye su protección ante  amenazas como virus, bacterias y células estresadas (en el caso del cáncer).

Como todo nuestro maravilloso cuerpo, el sistema linfático manda señales de que no está trabajando bien, sólo que no siempre sabemos interpretarlas, algunas de estas señales son:

  • Retención de líquidos e hinchazón
  • Celulitis
  • Dolor crónico
  • Dolores de cabeza
  • Depósitos de grasa
  • Sinusitis crónica
  • Sudoración excesiva
  • Glándulas, tobillos y ojos hinchados.
  • Eczema
  • Artritis
  • Infecciones de las vías respiratorias superiores, sinusales y del oído
  • Resfriados frecuentes
  • Amigdalitis, bronquitis y neumonía

El sistema linfático elimina las infecciones y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Si no funciona en forma adecuada, el líquido se acumula en los tejidos y causa una hinchazón llamada linfedema. Otros problemas del sistema linfático pueden incluir infecciones, bloqueos y cáncer; Esplenomegalia (bazo agrandado) y amigdalitis.

A nivel emocional y energético los problemas linfáticos se dan cuando vivimos la vida  centrada en lo no esencial, conteniendo  emociones y guardando heridas de rechazo. Todas estas emociones causan gran tensión y desgaste en el sistemas  linfático, el cual a la larga se debilita y enferma. Tiene mucho que ver con nuestra incapacidad para soltar lo que nos hizo o hace daño.

Pero lo más importante que debemos de saber sobre este importante sistema es que no cuenta con una bomba que haga circular la linfa, lo que el corazón hace por la sangre. Tu red linfática se basa en la contracción y relajación de los músculos y las articulaciones para que todo fluya. Tú eres la bomba ¡De ahí la insistencia de profesionales en medicina de mantenernos activos! La buena noticia es que los movimientos cotidianos o comunes activan la circulación linfática. La mala, hemos dejado de caminar, subir escaleras, limpiar nuestras casa, etcétera… de ahí la insistencia de que una haga ejercicio regularmente.

¿Cómo mantener equilibrado tu sistema linfático?

Movimiento diario: Para activar el sistema linfático y promover su depuración es muy beneficioso caminar media hora al día. También puedes realizar movimiento de Yoga o Chi Kung. Saltar durante 10-20 minutos es suficiente para que la linfa fluya mientras estimula la circulación y el flujo sanguíneo en todo el cuerpo.

Comer  sano: el 80 % del sistema linfático nace a lo largo de los intestinos, por lo que la mayor actividad inmunitaria se concentra ahí reforzando la creencia de que somos lo que comemos. Consume verduras de hojas verdes, alcachofas, tomates, legumbres, cereales integrales, algas y semillas. Y en la medida de lo posible disminuye la ingesta de carnes rojas, mariscos, lácteos, azúcar y harinas refinadas.

Hidratación: Es esencial que tomemos mucha agua, al menos dos litros al día. La deshidratación puede ralentizar al sistema linfático y la depuración de toxinas.

Jugos: Puedes consumir algunos jugos que ayudan a la desintoxicación de este sistema, sólo recuerda que se consumen máximo 3 días al mes: Granada: purifica la sangre. Limón: limpia el organismo (agua tibia con limpon en las mañanas es lo máximo). Pepinos: limpia la sangre. Melón: purifica y refresca la sangre. Uva: descongestiona el hígado. Alfalfa: purifica la sangre. Apio: frena las toxinas. Toronja. Jugo Detox: 3 zanahorias, 1/2 pepino y 1/2 betabel.

Infusiones naturales: El té de hierbas es muy bueno y puedes escoger el que más te guste. Entre los más desintoxicantes están el de Ortiga, Aloe vera, Diente de león y Astrágalo.

Baño de desintoxicación: Una forma de estimular el sistema linfático es con un baño caliente en tina. Asegúrate de agregar media taza de bicarbonato de sodio y sales de epsom. Esta es una forma relajante de ayudar a la linfa a eliminar toxinas y rejuvenecer las células.

Ducha de contraste: En el último minuto de tu ducha, aumente la temperatura para que esté un poco más caliente de lo normal. Luego, durante los últimos 30 segundos, pon el agua fría. Los vasos linfáticos se relajan en respuesta al calor se contraen cuando se exponen al frío.

Sesión de Reiki en Amatza

Masajes linfáticos: Se dirige específicamente a tu flujo linfático. Usando una cantidad de presión muy ligera y específica en combinación con movimientos circulares rítmicos, esta técnica funciona para estimular la linfa.


Reiki: Sesiones de Reiki enfocadas en desintoxicación y estimulación del sistema.

Para sanar la parte emocional es necesario regresar al interior, buscar el rechazo que lastima y sanarlo, encontrar nuevos valores en la vida, más profundos y verdaderos, tener la voluntad de modificar hábitos que son nocivos y enfocarnos en aquello que nos hace felices.

¡Increíble lo que hace el sistema linfático en nuestro cuerpo y cómo contribuye a nuestra salud y bienestar! ¿No te parece? Espero que estos consejos te ayuden en tu equilibrio y armonía.

Si estás interesada en una Sesión energética para armonizar y equilibrar tu sistema linfático y todos los demás ¡Ponte en contacto conmigo! Para mí será un placer ayudarte.
gabypolanco@amatza.com

Referencias:

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