Espiritualidad Tóxica

Seguramente ha llegado a ti el término de  positividad tóxica, que tiene que ver con estar siempre en mood buena ondita y ver la vida con el vaso medio lleno. Pues bien así como existe todo este fenómeno psicológico de “sobregeneralización excesiva e ineficaz de un estado feliz y optimista en todas las situaciones” (Samara Quintero y Jamie Long) también ha surgido una tendencia falsamente positiva dentro de la espiritualidad.

Y es que en la búsqueda de nuestra conexión con la Fuente Divina, con la energía  de la que provenimos, vamos  desarrollando nuestra  espiritualidad. Pero esta evolución poco tiene que ver la perfección o la ecuanimidad, lo meditativo, la fe absoluta o el desinterés por el mundo material.

Crecer espiritualmente es transitar por una serie de despertares de la conciencia que pueden ser bastante turbulentos. Generalmente trabajamos  con nosotrxs mismxs y crecemos y gozamos nuestras profundidades lenta y torpemente.

La realidad es que en este proceso, no todo es luz y amor todo el tiempo y el hecho de buscar la iluminación frenéticamente, nos puede llevar, a un lugar obscuro donde todo se construye sobre bases frágiles y/o irresponsables.

Es normal que una vez que iniciamos o tomamos de manera consciente nuestro desarrollo espiritual tendemos a asociar la espiritualidad con elevados estados trascendentales, que nos brindarán felicidad, alegría, paz interior y libertad en todos los sentidos y si bien esto puede ser verdadero, la mayoría de las veces, las ganas de mantenernos luminosas, hacen que evadamos las partes más obscuras, dolorosas y el trabajo duro que conlleva tomar este camino. Entonces la espiritualidad puede convertirse en un escondite, una evasión, un mecanismo de  defensa o incluso un arma. Y eso es precisamente la  espiritualidad tóxica.

En las próximas líneas intentaré describir las trampas del ego que pueden hacer tóxica nuestra espiritualidad.

Narcisismo espiritual

Una sobrevaloración personal, disfrazada de buenas intenciones o de “iluminación”. Clásica en gurús y guías espirituales pero aunque no seamos líderes, podemos caer en ella. Consiste no sólo en creernos mejor que los simples mortales  o aquellos que “no tienen nuestro nivel espiritual” sino también en tratarles con condescendencia.

– Otra práctica que se desprende del narcisismo espiritual consiste en que cuando alguien tiene un problema con nuestro comportamiento, fácilmente lo justificamos, argumentando que la otra persona no tiene nuestro nivel de crecimiento espiritual, no está honrando nuestra verdad o está proyectando sus inseguridades en nosotrxs; en vez de ser conscientes de que tal vez estamos  siendo egoístas o que nuestras acciones les lastiman.

– Se da también  cuando juzgamos a lxs demás por enfermarse o por vivir alguna situación, fuera de su control, acusándolos de co-crear esa realidad. Nos instalamos en jueces y les condenamos por su nivel de frecuencia vibratoria.

Rechazo de lo Humano

La falsa idea de que las personas espirituales no tenemos un lado obscuro, como si fuéramos angelitos, o que no podemos sentir ira o tristeza o envidia, juzgarse a unx o a cualquiera que exprese emociones intensas o negativas, hace que se evadan o no se expresen temas importantes. La represión de emociones incómodas, es un problema que a futuro traerá consecuencias. El dolor es parte de la vida y para que haya un crecimiento y aprendizaje real, es necesario sentirlo y estar presente con él, honestamente, en todo su esplendor.

Sin una profunda auto aceptación a todas nuestras emociones, de nuestra luz y nuestras sombras, la espiritualidad puede ser sólo un peligroso escape.

Igualmente hay quienes creen que la espiritualidad implica  deshacernos de la sensualidad, el placer, el enamoramiento, el interés material y la comodidad.

Decepción por altas expectativas

Los altos ideales de algunas enseñanzas espirituales, nos hacen sentir fracasadas o culpables. Por ejemplo, si una vez ya entradxs en el camino espiritual nos enfermamos o no sanamos algún padecimiento crónico, podemos sentir que no llevamos exitosamente a cabo nuestro trabajo espiritual o que no supimos mantener una alta vibración. Cuando la realidad es que seguimos siendo humanos y nos vamos a enfermar y nos vamos a morir, como todo en este mundo, por más que alcancemos la perfección espiritual o la Iluminación.

Y aquí otro punto importante: vinimos a experimentar y la enfermedad es una excelente maestra.

Negligencia  

El que la  sanación forzosamente involucre una atención holística, desde nuestras dimensiones física, emocional, mental y espiritual, y por ello implique maneras energéticas y/o naturales de cuidarnos y de sanar, no significa que debemos rechazar los tratamientos médicos; a veces es necesario llevar a cabo tratamientos drásticos y no debemos pensar que la ciencia está equivocada y que todos los medicamentos son malos o que sanando el espíritu o las emociones se sanará mágicamente el físico. Cuando nuestro cuerpo físico está comprometido, debemos hacer algo desde lo físico para sanar, independientemente de la curación de las otras dimensiones.

Codependencia espiritual

Darle la responsabilidad de tu desarrollo espiritual a alguien o algo más, te quita poder y capacidad de integrar las enseñanzas, tomar la palabra de alguien como verdadera, puede hacernos caer en fanatismos (todo lo que las demás personas digan son una porción de la realidad que nos puede ayudar a integrar el conocimiento, porque no somos capaces de ver la verdad absoluta).

– También se da cuando evadimos nuestra responsabilidad en un asunto argumentando que todo pasa por algo y que es el Universo o Dios es quien decide.

Buscar en el exterior para tomar decisiones, es menospreciar nuestra sabiduría interior y permitimos que otras fuerzas nos controlen. Otro ejemplo de esto es la consulta del tarot, del péndulo, de la astróloga o cualquier otra herramienta para todo. La respuesta la tenemos en nuestro interior, sólo hay que aprender a conectar con ella.

Obsesión con la luz

Consiste enuna constante necesidad de identificación sólo con la luz, recurriendo a afirmaciones, mantras, oraciones o hasta acciones que impliquen forzosamente y únicamente estar en la luz, como rodearte de gente que vibra alto, no ir a espacios de baja vibración, afirmarte como guerrerx de la luz, negar tu lado obscuro y la obscuridad en general. Este mundo es luz y obscuridad, yin y yan y ambos  nos conforman.

Exceso de teorización

Falta de congruencia entre todo lo que sabes y has estudiado, con la práctica. Mucha teoría y poca acción, el ejemplo clásico es la señora que no sale de la iglesia pero que en su comportamiento para sus vecinos y amistades es cero compasiva.

– La podemos ver tambibén en la crítica a quien se enferma o se equivoca, en la falta de apertura a otros puntos de vista, en creer tener la  verdad absoluta en tus manos, dejar de dar amor en forma de tiempo y compañía por cumplir con las prácticas espirituales (misa, meditación) o cuando no damos un trato compasivo a las demás personas.

Es importante entender que mientras no se lleve a cabo un proceso de sanación integral, las prácticas espirituales, sólo nos recompensarán con un falso sentimiento de seguridad y efímera felicidad, sin llegar a resolver los asuntos más dolorosos y profundos y es cuando más expuestxs estamos a caer en la espiritualidad tóxica. La buena noticia es que además de la sanación integral, contamos con claves que nos ayudan a superar cualquier trampa del ego que pueda volver tóxica nuestra espiritualidad.

Cosas que podemos aprender de la espiritualidad tóxica:

  • Si te reconociste en alguno de estos puntos está bien, a todxs nos pasa, admitir honestamente nuestro nivel de aprendizaje es el primer paso para ir más profundo.
  • Todxs tenemos nuestros procesos y nuestros tiempos, respeta.
  • El crecimiento no forzosamente es lineal.
  • Acepta tu dualidad, no seas optimista tóxico. En la 3D la dualidad existe en todo, dentro y fuera de nosotrxs, reconoce tu lado luminoso y tu lado obscuro también, la fuerza creadora y la destructiva. Todas las energías tienen un objetivo y la idea siempre es el equilibrio. Gracias a la obscuridad es que evolucionamos,  es quien nos proporciona el escenario para crecer.
  • Cuestiona todo, la fe ciega sólo crea fanatismo. Las religiones y filosofías son herramientas, prácticas para encontrarnos con nosotrxs mismxs de conectar con nuestro poder interior, con la chispa divina pero ni poseen toda la verdad y fueron creadas por un conjunto de hombres con la intensión de controlar a una sociedad a través de ostentar el monopolio de la salvación. Ten en cuenta que si te crean un conflicto interno con tus creencias más profundas, con tu orientación sexual, con las personas que amas o con tu propio cuerpo entonces es posible que por ahí no sea la cosa. 
  • La espiritualidad es una práctica diaria (no semanal, mensual, semestral o anual) una hora de práctica a la semana equivale al 1.6%  de la misma. si eso le dedicas a la espiritualidad tal vez debas tomarla más en serio y dedicarle el 25% que le corresponde.

Nuestra evolución o crecimiento espiritual es cuestión de mejorar pero también de conectar con la Energía Divina. Crecer espiritualmente es trabaja interiormente, enfrentar día a día nuestras emociones, explorar los miedos, permitirse sentir la negatividad, aceptar las creencias erróneas o limitantes, emocionarse con el autoconocimiento y la alquimia interior; ser transparente, empatizar con otrxs, hacer conexiones genuinas, ser servicial y solidario con las demás personas y mirar con igualdad y respeto a cualquiera.

Y a todo esto ¿Cómo anda hoy tu espiritualidad?

Referencias

2 comentarios sobre “Espiritualidad Tóxica

  1. NAMASTE!! excelente explicación yo creo que todos hemos pasado por eso y esta excelentemente explicado, muchisimas gracias por compartir tus conocimientos y experiencias.
    Saludos!!!

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