Entendiendo la enfermedad como oportunidad

Las y los seres humanos somos un conjunto de diferentes dimensiones que van desde lo físico hasta lo espiritual, pasando por las emociones y los pensamientos. Cuando estas dimensiones que nos componen,  en otras palabras, cuando el cuerpo, la mente, las emociones y las acciones están en armonía, es cuando disfrutamos de una salud plena. Así escrito suena sencillo pero ¿Qué pasa cuando la desarmonía se hace presente? Pues  básicamente nos enfrentamos entonces a un desarreglo del cuerpo físico, producto de algo más profundo que puede ser energético, emocional o mental.

Desde las tradiciones orientales se  percibe a la enfermedad, el síntoma, el trastorno y/o la molestia, como un estado de desequilibrio o debilidad del organismo en su conjunto, es decir, como un aviso de que hay algo que no estamos haciendo bien en nuestra vida, pero también como una oportunidad de crecimiento, de hacer los cambios que necesitamos; como una maestra.

Es otras palabras, la enfermedad no es más que un mensaje del alma que nos viene a decir que hay una necesidad no cubierta (mental, emocional o espiritual) o que cometimos ciertos errores; y que es el momento de encontrarles, comprender qué nos vienen a decir pera así sanarnos y por añadidura, curarnos.

Porque así como nosotrxs mismxs produjimos  esa enfermedad o padecimiento, tenemos la capacidad,  el poder, de curarla, sólo hace falta que lo decidamos.

Y el primer paso es echarnos un clavado en nosotrxs mismxs, buscar, indagar y cuestionar para poder descubrir las pautas mentales que nos llevaron a generar eso que generamos. Estas pautas suelen ser pensamientos o emociones negativas como rabia, crítica y autocrítica, resentimiento, culpa, problemas afectivos o sexuales, agresividad sin canalizar y/o miedo, por mencionar algunos.

Una vez identificados, el segundo paso es, siendo muy sincerxs con nosotrxs mismxs, comprender por qué les estamos teniendo, descifrar sus causas y desde nuestro interior más profundo trabajar en ellos, cambiar esas energías negativas en positivas y darle paso a la salud, restablecer el equilibrio.

Claro que si bien es cierto que la sanación de las desarmonías que afectan nuestro físico está en nuestras propias manos, hay diferentes  técnicas, como la programación neurolongüística, el ChiKun, el Feldenkraiser, determinada alimentación, que podemos utilizar y también existen algunas terapias de apoyo, como el Reiki o la Acupuntura, que ayudan a que este proceso sea más efectivo. En las siguientes entregas hablaré de eso que podemos hacer para sanarnos.

Por lo pronto sólo quiere insistir en el hecho de que nuestras enfermedades son grandes maestras, la oportunidad de mejorar algo dentro de nosotrxs que no habíamos visto, o no habíamos querido ver. Representan la posibilidad de superar emociones asociadas a conflictos  o sucesos traumáticos o programas mentales o lazos kármicos o una combinación de todas las anteriores. Y al menos a mí, me gusta agradecer cualquier cosa que me permita ser y estar mejor.

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